Yo, perfil de nómada, de desorientado y rebelde tengo a cargo una labor opuesta a mi serenidad, a mi indiferencia, a mi ‘sin complicaciones’. Soy testigo de la casualidad del destino, vivo la intersección de lo que no quería que llegue y la responsabilidad de mantenerme erguido ante todo. Desde ahora no soy un soldado más, aunque extrañe limpiar las armas, hacer guardia o beber hasta decir estupideces, ahora soy ‘ejemplo’ (aunque suene irónico), soy labrador, soy motivador de grandes ideas. Responsabilidad en demasía que tendré que asumir como guerrero de tantas batallas ganadas y otras perdidas pero con heridas de victoria. Estoy sólo ante la multitud que me observa, me escucha, me cuestiona y me adora. Pasos lentos para empezar y luego correr sin detenerme, hasta llegar al mar acompañado de mis frutos alegres. Un nuevo paraíso descubrí y lo siento en cada ‘hola’, en cada ‘sí’ y en cada sonrisa que robo apasionadamente.