"fucking agallas..." - Clara Yolks
Había evitado tantas veces su mirada de me gustas, que ahora era inevitable burlarla. Esa forma de mirar tan ensimismada, perdida en mis ojos, en mis palabras, en la ligera sonrisa que transmito. Sé lo que estaba creciendo en su corazón, pero sabía que tenía que zafarme. Recuerdo la primera vez que la vi, tan desaliñada, tan seria, tan tímida. Poco a poco fue tomando confianza y uno de esos me dijo: "Quería decirle algo". Sabía que era en ese momento lo que diría, pero aún así le dije: "Dígame". A lo que ella respondió: "No, nada, es algo sin importancia". Y luego se fue. Me sentí una vez más desafortunado por crear expectativas falsas, me sentí un patán por lograr un conflicto emocional dentro de ella y sabía que el día que lo dijera se sentiría peor, no para mi, sino para ella.
Empezó a maquillarse, a ponerse labial, a sonreírme seguido y siempre yo tan esquivo, tan indiferente; creo que ahí radica esa atracción; tan distante y puntual en las palabras. Así pasamos casi un año, donde cada día era una pregunta que tenía la intención de contestarle, y sin querer me involucraba más en sus deseos. Ésta última semana sólo la saludé una vez y fue de lejos, sin palabras, ni apretones de mano y menos con un beso en la mejilla, fue fría como me han enseñado. Yo pasé muchas veces por su lado pero siempre esquivando la mirada.
Hoy fue el último día de trabajo y la volví a ver. Nada de saludos y no porque la evitaba sino estaba ocupado. Pasamos un día con muchas actividades y despidiéndome de algunos compañeros y ya al final me la encontré inevitablemente. Se despidió de mi con un beso, algo que pocas veces o nunca hicimos, y luego me deseo lo mejor para el año venidero. Y apareció otra vez esa frustración oprimida en su pecho expresada en palabras: "Quería decirle algo" Era el momento, no habría otro, era el final de nuestras vidas y pensé que lo diría pero dijo otra vez: "No, nada" Le increpé porque sé, que al final debemos dejarlo todo: "Dígalo, sin miedo" La miré a los ojos y no pudo contenerlo: "Quería decirle que éste año me ha gustado" No recuerdo qué más dijo, porque me quedé atrapado en ésas palabras. Sabía lo que venía pero a la vez extrañado de escucharlo. Se despidió y le deseé buenos logros en lo que viene. Le regalé una sonrisa porque era lo único que le daría y le dije: "Gracias" Esa palabra refleja todo lo que un hombre como yo, puede devolver.