23 abril 2010

PUNTO CRÍTICO

He llegado a este momento donde la vida me cuestiona, me reprende, me abofetea y me exprime; donde mi cabeza busca dormir para evitar pensar; donde no sólo me encuentro sólo, sino que la única compañía que queda de pie es mi agonía insufrible que me expone ante mi propia realidad. Estoy aquí en el punto crítico de mi vida, buscando una salida, lidiando con la pereza, enfrentando mi desdicha buscada y al fin encontrada, estoy cansado de continuar, no quería decirlo pero es verdad, es innegable mis esfuerzos inútiles por continuar. No quiero quedarme atrapado en este agujero, debo salir pero necesito una mano allá arriba que se me ofrezca, que sea libre para que me contagie su alegría.

No tengo derecho a quejarme, pero lo hago aprovechando mi rebeldía. Además nadie me lo impide, porque mis palabras sólo las escucha el viento y ahí se pierden. Saldré, como tantas veces, de este hoyo repugnante; ¡más ganas! dice una, ¡más huevos! dice otro, ¡menos tareas! digo yo. La tengo fácil, pero la espina clavada en el pecho me impide hacerlo fácil. El enojo y la frustración se conjugan y forman un cuerpo inútil y sin fuerzas. Hablé, gracias.