"for the voice inside my head... - Pearl Jam"
Mentí en cada paso que daba aquella noche de estrellas desaparecidas, sólo quería echarme sobre el césped frío y abrazarla.
Estaba nuevamente desconcertado con el alma deteriorada, deambulando en calles llenas de dulzura empalagosa que se mezclaban en conversaciones y besos furtivos. Grupos de luces lejanas que se desvanecían entre los árboles, era una noche perfecta para desenvolver esos temores reprimidos, ocultos en el cuarto negro de acontecimientos pendientes. Unos ojos acompañaban mi andar y cada vez que los veía mi cuerpo temblaba como una cuerda tensa, y su brillo nocturno inmediatamente me apaciguaba y era feliz.
Senderos sin luz con sombras que desaparecían, una banca para soportar nuestras tonterías, una noche limitada que nunca quise que termine, a eso podría llamar felicidad. Tantas risas escuché en esa banqueta que en algún punto me dije tú eres perfecta. Ahí, oculto de las miradas inquisidoras de la sociedad se originó un deseo incontenible de tomar su mano y unirla a la mía entrelazando nuestros dedos, desembocando en un universo fantástico y personal donde sólo existíamos nosotros dos.
Sin embargo, el tiempo ajeno y distante a mis placeres, había llegado al punto sin retorno del adiós, la separación ineludible de un momento cálido y tantas veces esperado, la muerte de un corazón resucitado que había vuelto a creer en esas mentiras que uno decide creer, era todo. Di un respiro profundo y otra vez miré esos ojos oscuros tratando de no olvidar ese delineado que se perdía en el infinito y hasta ahora inalcanzable...
