"Oh love!..." Green Day
Entre los pasillos estrechos mi cuerpo manejaba torpemente una
escoba. Era día de Limpieza. Todos ayudaban. Unos Limpiaban, otros Sacudían y
otros más Diestros Dirigían. Los cuartos estaban vacíos, sólo quedaron algunos
insectos con los que me topé. Mientras todos sacudíamos las Manos, Una Monja,
devota de Teresa de Calcuta, recitaba las oraciones habituales de la mañana y
el aire se tornaba de una extraña sensación donde Todos se unían al Canto.
Las mentes sin Retorno estaban tomando un descanso en sillones
alcochados, reposando en una rutina creada por aquellos que se despojaron de
estos Pobres Hombres. Ancianos con los pies Hinchados, con miembros mutilados,
con la esperanza falsa de encontrarse con un Familiar, con la Soledad como compañía, con
la mente distorsionada. Sí, uno de ellos me saludó 5 veces. Irremediable.
Hora del almuerzo. Hora del traslado al comedor. A pie o en
silla de ruedas. Solos o acompañados. Felices o Descontentos, todos iban. Hora
de servir... mmm! Un olor delicioso que provocaba a mi estómago y que era indiferente
para esas Mentes Desvalidas. Hora de darles de comer, de lidiar con el babero y
la sopa, con la cuchara y el Lomo Saltado. Las sonrisas brotaban naturalmente.
Hora de saber quiénes son ellos. Cuidado! Uno decía ser Boxeador,
otro decía: Me recuerdas a mi hija y las lágrimas brotaban. Todos contando
historias sin fin, una más triste que otra. Las mentes que fueron a ayudar se
llenaron de esa sensación en la que te detienes en el tiempo y piensas ¿Qué
hago aquí? ¿Quién soy? ¿Cómo sucedió todo esto? y regresas de ese lamento a la
realidad incomprensible a veces.
Hora de irse. Hora de volcar las emociones y hacerlas Positivas.
PD: En alguna ocasión ve y ayuda a quien lo necesita.
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