06 julio 2015

FELIZ DÍA MISS

"can you feel it? Rocking the city..." - Hard-Fi



Hoy quiero saludarte en tu día por ser la mujer que brinda mucha felicidad a otras personas, que las llena de sabiduría y sobretodo amor. Felicidades mujer! Pero quiero agradecerte especialmente por enseñarme a mi también. He aprendido contigo a ser feliz sólo con escucharte y verte. Aprendí modales que sólo los uso contigo. Aprendí a cuidarte estando atento a tus necesidades. Aprendí a necesitarte cayendo en la debilidad inevitable que supone estar enamorado. Aprendí a valorar el tiempo, enemigo nuestro. Aprendí a tener buena memoria para recordar eventos importantes, no mentira eso todavía no aprendo. Aprendí a compartir mi vida, mi aficiones y mis sueños contigo. Aprendí a soñar con el futuro colmado de planes inmediatos. Aprendí sobre la importancia del cabello de las mujeres. Aprendí a admirarte por tu valentía de dejar tu hogar y enfrentarte a lo desconocido. Aprendí a esperarte las veces que sea necesario. Y por último aprendí que la vida está compuesta por seis letras: M de maravillosa, O de optimismo, N de necesitarnos, I de inteligencia, C de confianza y A de amor. Gracias por todas tus enseñanzas y aunque algunas veces desaprobé tengo la firme intención de mejorar. Te amo, digo Feliz día (:

01 mayo 2015

MORNING #001

1

Ansío amarte cerca,
aprisionar tus brazos,
consumir tus labios,
y dejarte casi muerta.

2

No quiero contestar ese sonido,
estar al otro lado cautivo
y sentir tus palabras al oido,
para sentirme otra vez vivo.

NO TE EXTRAÑO

"Miss don't walk away, walk away..." - Kings of Leon





Quería decirte que no te extraño, a pesar que estés a miles de kilómetros y me falte tu alegría en los momentos silenciosos de mi vida. Porque es fácil estar sin ti, aunque pierda mucho tiempo pensándote. No, estoy bien. En las mañanas apenas te recuerdo; y cuando voy al trabajo casi nada; en el trabajo poquísimo; cuando estoy de vuelta también pero ni cuenta me doy; ay! pero en la tardes en las noches no consigo obviarte; bueno es la costumbre creo. Tampoco es que seas muy importante para pensarte todos los días, es que un hombre enamorado lo hace inconscientemente. Pero no te extraño, ni los días maravillosos tomando tu mano y rodeando tu cintura, ni la tonterías que decíamos mientras caminábamos por algún lugar desconocido. Todo es cosa del momento. Los días son normales aunque los sábados sean sinónimo de aburrimiento y sienta tu perfume en las calles. ¿Crees que extraño abrazarte? o ¿tomar de esos labios la medicina a la tristeza?  o ¿sentir las caricias de esa mano cálida? Exageras! Son cosas del momento. Debe quedar claro que no extraño nada de ti. Las palomitas de maíz encontrarán otras personas que los coman. Las películas encontrarán otros ojos para ser vistos. Las calles inventarán personas para ser visitadas. Los besos se propagarán en todos los conocidos y desconocidos excepto en nosotros. Los tragos buscarán otras cabezas para dejarlos inconscientes. La noche cubrirá con su oscuridad otros cuerpos. Los ruidos de las sábanas huirán de mis oídos. La aventura sucederá en otros lugares. Las risas existirán en otras conversaciones. Todo ocurrirá en otro momento distante y triste.

12 enero 2015

Ha muerto Kaito

"We were victims of the night..." - Walk the Moon



Un inconsolable silencio salió de su pecho rodeado de luces navideñas intermitentes. Su cuerpo cayó al suelo al paso que sus ojos sepultaban la última mirada. Su último aliento duró dos segundos más de lo necesario y consiguió inhalar su oscura sangre. Ahí estaba la figura pálida de quién no tenía enemigos y sin embargo consiguió la muerte cuando nunca la llamó. A su alrededor, como un cuerpo caído en guerra, alborotaban las lacras voladoras que no distinguían al personaje. Manchado en lodo pestilente sus zapatos negros gritaban por situarse en esa escena oscura. Su blanca camisa asfixiaba el cuello de Kaito imitando a una segunda muerte y dejaba ver un segundo rostro rojo en el pecho. La gente alrededor cubierta de miedo y desconcierto empezó a correr en todas direcciones esquivando una bala que tenía un único nombre y destino, mientras el cuerpo yacía en su camino constante al infierno helado.

A cinco metros de Kaito estaba la mujer con la mirada más triste de esa noche y de esa granja. Sus cabellos habían interrumpido su baile. Sus ojos enormes llenos de lágrimas silenciosas estaban incrédulos. Sus manos temblorosas servían de apoyo a su cuerpo incapaz de moverse. En ese instante donde no se sabe si gritar o llorar, ella hizo ambas cosas, pero el desmayo anticipo ese hecho. Habían fallado sus manos y su frágil cuerpo también reconoció el mismo suelo donde el amante suyo estaba. Ambos, bajo las estrellas que brillaban más de lo cotidiano, reconocieron el dolor de perderlo todo; aunque Kaito no lo sentiría nunca más. Luego alguien gritó: ¡a muerto Kaito y la muerte también se llevó a Mei!