30 diciembre 2016

SONRÍEME

"Wish I knew you when I was young..." - The Revivalists




Esa sonrisa natural, como cuando te estiras en la cama al despertar, era la clave de mi desesperación. Sólo la había visto dos veces. La primera fue en el trabajo mientras ella conversaba con sus amigas. Yo invadido por comentarios vulgares de mis amigos estaba navegando en la cotidianeidad cuando esa risa, casi carcajada me hizo girar y apreciarla. Era distinta a las risas que conocía. Tenía un encanto que te atrapaba al instante y que contiagaba una satisfacción instantánea.

Después de quedar embriagado por esa sensación me atreví a probar suerte para ver si podía hacerla reír. Sin embargo, no contaba con una lengua que no iba al ritmo de mis pensamientos y sólo quedé en ridículo lo que hubiera generado una risa burlona al menos, pero sólo conseguí que se alejara media asustada y confusa por mi actuación vergonzosa.

La segunda vez fue cuando nos cruzamos en la oscuridad de las calles. Ella iba con unos amigos del trabajo. Estaba delante de ellos como dirigiendo los pasos a su antojo. Llevaba un vestido de flores y sus piernas largas seducían a los transeúntes. Su cabello suelto al viento. Una cartera bajo el brazo derecho y sus labios moviéndose con las palabras benditas de su boca. La vi a 100 metros de mi. También estaba con amigos pero no saliendo del trabajo. Más bien de vagar en calles prohibídas. Y apenas la vi empezó a bailar mi corazón y mis piernas retrocedieron el ritmo para quedarme atrás del grupo y tener chance de ser observado por esos ojos cautivadores. El espacio se acortaba y ella no notaba mi presencia. Estaba perdida en la charla con su grupo esbozando señales de sonrisas. Menos la distancia y finalmente uno frente al otro.

Era el momento perfecto para decir hola pero estaba mudo. Ella pasaba la línea de encuentro y nada de mirarme. Era de esas chicas que no miran a nadie, sino son observadas por el resto. Pasó finalmente por mi lado y el último recurso de mis manos salió a flote pudiendo tocar mis dedos su brazo suave y desnudo. Ella se detuvo y me observó por un instante. El hola finalmente salió desde mis adentros y ella respondió con esa maravillosa sonrisa que estaba buscando por meses. Y dijo ahora sí te entiendo, haciendo referencia a mi anterior presentación. Me sonrojé de inmediato y otra vez volví a ser el estúpido de siempre. No podía cagarla otra vez así que traté de serenarme pero ella se adelantó y me dejó un beso en la mejilla. Siguió su camino y volvió su mirada mientras se alejaba. Eso todavía me confundió más. Y aunque obligué a mi cuerpo a seguir caminando estaba en colapso del sistema general.

Cuando finalmente reaccioné mis amigos me miraban con unas caras raras. Y al unísono gritaron en un masticado lenguaje vulgar: Bieeeen!!!

07 septiembre 2016

Hoy toca fútbol


Estamos sentados haciendo literalmente hora. Yo revisando el celular y mi compañero revisando algunos papeles. La conversación tiene chispazos de interés cuando hablamos de fútbol peruano y su progreso en decadencia. A mi derecha una taza de café cargado y una galleta salada. Mi lengua se quema y el frío jode hasta los huesos. Se escucha atrás las voces de las personas que se alejan y van a casa. También la irritante voz de una maestra demasiado amable que dice: Jesucito! Mucha miel para mi gusto. Mi compañero sigue revisando y su taza fría con el café extinto me distrae. Sólo emite ese sonido del lapicero escribiendo. Poniendo checks o equis. Pienso, ponle cero a todos! Mis piernas ya dejaron de temblar y ahora tengo calambre en el cuello de tanto leer éste puto celular sedentario. Llamo a otro compañero para que se nos una. Me contesta y dice que bajará al rato. Lo seguiremos esperando. 7:23 pm. Aún hay risas fuera de la cafetería donde reposamos. La gente no quiere descansar del colegio. Hoy hay un partido de fútbol. 8:00 pm empieza. Estamos bien en el tiempo. No hay apuro porque llegamos en 10 minutos a la cancha. Probablemente nos puteen por no ir a la inauguración el sábado pasado y tengo la esperanza que me entreguen la camiseta añorada con el color rojo característico. Nos vamos? Pregunto aburrido y llega en ese instante un mensaje de los amigos que están en la cancha: Apúrense! Ya vamos a jugar. Rayos! Cómo que ya van a jugar? No era a las 8pm.

11 agosto 2016

Poema 41170

Bailaré con tu sombra,
bajo la fría penumbra,
recordando los días,
con miles de alegrías,
sin poder mirarte
ni siquiera tenerte.
Te dejé ir muy de prisa.
Cuando necesite tu risa
no lloraré como idiota
porque aún no explota
mis besos en tus pechos
y sigo soñando sin hechos.

17 julio 2016

Eso es un beso

"Te fuiste sin despedir..." - Carla Morrison



Se miraron fijamente y la tensión se presentó. Ella con sus oscuros ojos llenos de ternura. Él con sus grandes ojos hipnotizantes. Los pechos bombeaban en silencio y luego uno de ellos empezó a acelerar. Ella miró a los labios de él. Él supo qué iba a pasar. Los cuerpos se juntaron y los ojos se apagaron. Los labios se tocaron y él sintió la suavidad de esa boca como si fuera la primera vez. Ella avanzó, adentrándose en la profundidad de sus miedos. Él acaricio ambos labios y descubrió un sabor delicioso. Su pulgar saltó al lado de la acción y los dedos amigos acariciaron la fragilidad de su cuello. Ella aprisionó su barbilla para evitar el final. Las narices se conocieron. Todo se encendió. Y la luz apareció de nuevo.

26 junio 2016

Labios fríos

"Touch me only when nobody knows..." - Gin Wigmore



Caía la lluvia con esa tristeza habitual y mi corazón permanecía desconsolado en una permanente somnolencia. Mis pies helados habían dejado de responder y sólo le seguían el compás a mis piernas flacas. Era junio y el sol se había marchado sin despedirse.

Ahí se presentó una voz melo-diosa que al principio me pareció graciosa y al final adorable. En medio de esa oscuridad gris apareció su elocuencia, sus discursos triviales y sus problemas de adolescencia. Ella venía con magia bajo sus dulces ojos llorosos. Una sensación nueva y cautivante que me fascinó al instante.

Nos unimos en una conversación pasada entrelazando recuerdos divertidos. Su cabello ondulado me atrapaba en la nostalgia de la juventud. Sus manos cubrían su sonrisa rebuscada. Su cuerpo frágil, como el de una muñeca, se contorneaba mientras hablaba. Su mirada siempre difusa evitando los míos, me hacían sospechar de una ligera pasión.

Salimos del lugar a caminar al lado de la escena lúgubre del invierno. Mientras tanto, el mundo seguía con su ritmo nosotros encontramos el nuestro y seguíamos con esa magia extraña caminando. Las calles oscuras me hacían ya extrañarla y ella llegó al fin de la conversación con esos labios fríos en mi mejilla.

16 mayo 2016

HOLA!

"De un momento para estar bien, sin importar lo que pase después..." - Amén


Hoy la vi después de mucho tiempo. Me sorprendió saber que recuerdo todo de ella. La vi caminando frente a mi, distraida con su mirada en ropas y cosas de chicas. Tenía su figura esbelta y bien cuidada que sigo amando. Saludó a dos pequeñines que se le cruzaron en el centro comercial. Les regaló su sonrisa que conocía al detalle y que en ese instante se repetía en mi cabeza una y otra vez. Llevaba el pelo suelto bien cepillado y con un color extraño pero que luego me parecía el mismo de siempre. Sus manos bailaban como las de una niña dirigiendo una orquesta de sinfonía. Llevaba una blusa rosada que la hacía sobresalir entre la multitud y opacaba a su amiga que caminaba junto a ella. Sus piernas largas me hicieron recordar la frialdad de su piel. Sus tacones la hacían ver más alta e intimidaban mi intención por acercarme a ella. Un sonido la acompañaba desde su muñeca, con esos dorados accesorios que le gustaba usar. Reía por momentos con su amiga y todos volteaban a verla. Para mi era un espectáculo especial que me hipnotizaba perdiendo la concentración en la pizza que estaba devorando.

Me puse de pie para ir a saludarla y abandoné mi pedazo de pizza que sería devorado por el implacable apetito de los amigos que estaban en mi mesa. Me acerqué hacia ella que estaba de espalda. Estaba nervioso y mi corazón saltaba como un animal salvaje como esas citas iniciales con ella. La distancia era corta y la duda hacía su trabajo haciendo pesados mis pies. Cada vez que giraba a la derecha o izquierda pensaba que voltearía a verme. Cuando finalmente estuve cerca a ella le grité su nombre y me mostró la seriedad de su cara al no reconocerme. Poco a poco aparecieron esos dientes blancos y dijo un armonioso: -Hola! Parado allí, cai en cuenta que no había planeado qué decir, ni cómo entablar una conversación y salió de mi boca un estúpido: -qué haces aquí? Inmediatamente me respondí en silencio: Caminando con su amiga imbécil. Corregí la pregunta con un: -cómo estás? Y ella mantuvo su sonrisa por un instante más mientras su mirada me inspeccionaba y recordaba el tiempo pasado para luego decir: -bien y tu?

Me presentó a su amiga que no sabía lo que pasaba entre nosotros. La saludé y volví hacia ella hipnotizado con su voz peculiar. No me dio tiempo para decirle todas esas cosas que había pensado decirle cuando la vería y que en este momento las había olvidado. Nos detuvimos y de reojo observé que era la entrada al cine. Su amiga metió la mano en su bolso y sacó los boletos de alguna película romántica que no alcancé a leer. Entendí que era el final de una conversación de 10 pasos lentos. Ella dijo: -Me tengo que ir. Veremos una peli de terror y está a punto de empezar. Me gustó verte después de tiempo. Le contesté: -A mi también. Le di un beso en la mejilla y ya estaba perfumado por ese aroma que me provocó fuertemente abrazarla. Ella se giró y yo quedé impávido, inmóvil y con cara de tonto. Alguien de atrás me volvió a mi realidad diciendo: -Permiso, voy a pasar con canchita.