"run for cover..." - The Killers
Toqué la puerta de madera dos veces, el tercero se detuvo porque mis nudillos dijeron: stop! Mientras esperaba me distraje con los ladridos de los perros del vecino. Siempre ladraban cuando tocaba la puerta. No sé si me olían y sólo ladraban ante cualquier ruido. Al rato abrió la puerta papá, sonrió y me dio un beso en la mejilla. Lo recibí sin sentir ninguna emoción y le respondí con un hola y una media sonrisa que al girarme inmediamente se disipó. Subí los quince escalones al segundo piso. Me gustaba que los peldaños tuvieran una cubierta suave y silenciosa. Cuando llegaba con dolor de cabeza éso me calmaba. Abrí la puerta de mi cuarto y caí plácidamente sobre mi cama que estaba tendida gracias a mamá. Cerré los ojos y veinticinco minutos después desperté.
Estaba mirando el techo a oscuras y me vino otra vez esas ideas de acabar con mi vida. Puse las manos en mi garganta y me imaginé asfixiándome. En ese silencio todo podía pasar. Nadie se daría cuenta de mi presencia. Todavía me picaba las cicatrices de la muñeca. Cerré los ojos y se me vino a la mente por quién podría permanecer aún en este mundo infame. Era mucha responsabilidad el tener la presencia de mi hermanita y nuestros recuerdos que fueran a desvanecerse y producir algún trauma en ella. Pero yo tenía ya planeado todo. Sólo faltaba el paso final, atreverme.

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