05 agosto 2018

RUPAC: MOCHILA LISTA


Es Julio, miércoles en la mañana, días de calor en Rupac, una ciudadela escondida en la cumbre más alta de La Florida a las afueras de Huaral. Iniciamos nuestro recorrido bien temprano, con las cosas más importantes: carpa, bolsa de dormir, protector solar, agua, más agua, alimento con carbohidratos, pastillas para la altura.

Partimos desde Lima, hasta llegar al Paradero Acho. Al frente está los buses que salen a Huaral. Precio S/ 6. La línea más conocida es Z-Bus (zetabus) Son las 7 am y hay tiempo para un desayuno en la misma terminal. Un café bien cargado y su pan con lo que haya. Salimos 7:20 am y estamos llegando cerca a la 9 am. El trayecto, nublado en Lima y se va despejando hasta recibirnos con un sol radiante en Huaral.

Para llegar a la Florida se debe tomar una minivan en el Grifo Pinasco, para ello tomamos un mototaxi con nuestros cachivaches. Al llegar hay una estación con varios minivan dentro. Nos dice el chofer que generalmente salen los días viernes y sábado a Rupac. Nos ofrece llevarnos por S/ 140. Decidimos salir y buscar más opciones. Al frente hay taxistas que hacen guías y ofrece llevarnos por S/ 100. Sólo somos 2 así que aceptamos. S/ 50 cada uno. Empezamos el viaje hacia Rupac a las 9:30 am.


La Ruta es: La Florida – Pampas – Rupac. Debemos llegar a Pampas, una ciudad abandonada para iniciar la caminata, pero antes pasamos por la Florida donde hay gente y pueden aprovechar para comprar algún alimento faltante. Tiene una plaza pequeña y al entrar hay que pagar un ticket a la Comunidad Campesina de S/ 10 para el cuidado y preservación del Patrimonio Cultural. El taxi sigue adelante y 20 minutos después llegamos las Pampas a las 2 pm. Es bueno pedir un número al taxista para coordinar el regreso. No hay nadie en Pampas y nos sentamos a comer para iniciar el trekking.


El cielo se cubre con nubes despejadas y en la cima de la montaña logramos ver las ruinas. Nos adentramos iniciando un descenso hasta llegar a una cascada hermosa y refrescarnos un poco. Luego inicia el ascenso por una trocha estrecha que se torna polvorienta mientras el sol nos saluda a los lejos. La ruta la hicimos en 3 horas con un buen estado físico. Llevar zapatillas que eviten resbalarse. En el trayecto hay varios puntos que nos guían hacia Rupac. La gente que visita deja sus desperdicios en el camino. Hay botellas de plástico, vidrio, bolsas, latas, se encuentra de todo. ¡Qué falta de respeto!


Hacemos varias paradas a medida que se nota el cansancio. Llevamos fruta y lo alternamos con agua. Protector solar para el intenso calor. El paisaje es hermoso y tiene un silencio mágico. A lo lejos el sonido de un burro rebuznando nos contagia de risa. Seguimos avanzando y nos encontramos con un grupo familiar de 10 personas. Cerca al final un letrero que dice: Rupac a 800 m nos recibe y nos da fuerzas para continuar. No parecen 800 m cuando ascendemos y vamos muy cansados. Finalmente llegamos a otro letrero que dice: Rupac a 300 m. Ahí se encuentra otra instalación de la ciudadela. No entramos pero los compañeros que encontramos dijeron que el paso está restringido. Teníamos que seguir subiendo.





En el camino se va observando las edificaciones en la cumbre, hay flores rojas, mucha vegetación, un cactus con espinas largas, muchas lagartijas que se camuflan en la vegetación, aves que cantan y bailan, colibrís que pasan cerca al camino. Mucho que admirar. En la cima hay un descampado con restos de fogata. Ahí decidimos acampar y descansar del agotador viaje. Son las 5 pm. Perfecto para iniciar una fogata. Para el fuego llevar alcohol en gel, encendedor. En los alrededores se puede encontrar leña y bosta de los burros, un excelente encendedor de fuego.


Se va ocultando el sol y el color rojizo que muestra es maravilloso. En la noche se puede apreciar muchas estrellas en el cielo. El frío es intenso. Llevar una carpa térmica y una bolsa de dormir que abrigue. Se puede colocar cartón bajo la carpa como aislante del frío. Tomar alguna pastillas para el soroche, dolor de cabeza, malestar. Comer ligero. Hora de dormir.

A la mañana siguiente desde las 6 am el sol sale nuevamente con un paisaje para fotografiar. Iniciamos la exploración a las edificaciones y al talento en las construcciones precisas. Espero que la vean ustedes mismos. Estuvimos un buen rato visitando explorando y tomando fotografías. Si las nubes son espesas se puede quedar una más asombrado. Guardamos la carpa. Hora de regresar.



El camino de regreso es más rápido. Tener cuidado al bajar para evitar los resbalones. El suelo es polvoriento. Al llegar a Pampas encontramos movilidad porque los choferes intercambian información de los que llegan ahí. Regresamos con una pareja en el taxi. S/ 30 cada uno. En el regreso pueden comprar frutas en las casas del camino que cosechan directamente. Nos llevamos grandes recuerdos y maravillosos momentos. ¡Adiós Rupac!





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